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jueves, 24 de enero de 2008

LA CRIATURA PERFECTA (Perfect creature)

perfect_creature-1 Dirección y guión: Glenn Standring.
Países: Reino Unido y Nueva Zelanda.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Género: Acción, fantástico, terror.
Interpretación: Dougray Scott (Silus), Saffron Burrows (Lilly), Leo Gregory (Edgar), Scott Wills (Jones), Stuart Wilson (Augustus), Craig Hall (Dominic), Robbie Magasiva (Frank), Lauren Jackson (Steph), Peter McCauley (profesor Liepsky), Stephen Ure (Freddy).
Producción: Tim Sanders, Russell Fischer, Haneet Vaswani, Michael Cowan y Jason Piette.
Música: Anne Dudley.
Fotografía: Leon Narbey.
Montaje: Christopher Blunden.
Diseño de producción: Phil Ivey.
Vestuario: Kirsty Cameron.
Estreno en España: 18 Enero 2008.

SINOPSIS

Hace tres siglos, en un mundo similar al nuestro, un alquimista italiano descubrió accidentalmente los secretos de la ciencia genética. Al hacerlo, el alquimista desencadenó una oleada de virulentas enfermedades contra las que la raza humana lucha todavía. Otra consecuencia de estos experimentos fue la creación accidental de una nueva raza de personas: los Hermanos, resultante de una mutación genética provocada por un virus y que sólo se manifiesta en los varones. Los Hermanos son seres superiores, física y mentalmente, que se han convertido en los guardianes de la ciencia genética y se han dedicado a mantener a buen recaudo el peligro potencial que encierra esa ciencia. Los Hermanos también ayudan a la Humanidad a combatir las enfermedades que periódicamente asolan el planeta. Se trata de una relación simbiótica, pues a cambio de su compromiso de preservar la vida humana, los Hermanos sólo piden a la Humanidad una cosa: su sangre. Los Hermanos son vampiros, no de la clase de vampiros que alimenta el mito europeo, sino unas criaturas vivientes de carne y hueso, quizás el próximo eslabón de la cadena de la evolución. Entonces surge un problema que amenaza con destruir esta armonía. Uno de los Hermanos ha hecho algo que ningún otro había hecho jamás: cazar seres humanos.

 

criatura1-1 CRÍTICA por Javier Quevedo Puchal

  Con casi dos años de retraso desde su primera exhibición en el Festival de Cine Fantástico de Amsterdam, llega a nuestras carteleras el último trabajo de Glenn Standring, "La criatura perfecta", un título que, inconscientemente, juega de forma temeraria con el autocontrol de la prensa especializada a la hora de redactar titulares. Y es que, sin llegar a ser un dechado de pasos en falso e imperfecciones, lo cierto es que el film que nos ocupa dista mucho de ser siquiera una obra notable (ya no digo redonda).

La idea de base nos emplaza a la década de 1960 de un universo alternativo, en el que humanos y vampiros conviven como dos razas hermanadas, que se necesitan mutuamente por diversas razones. Pero cuando uno de los vampiros comienza a cazar humanos para alimentarse de su sangre “ilícitamente”, de pronto la situación de equilibrio entre ambas razas se pone en peligro. Unidos en estrecha colaboración, Silus (Dougray Scott), uno de los vampiros, y Lilly (Saffron Burrows), una policía humana, tratarán de dar captura al elemento rebelde antes de que la noticia trascienda de forma aún más dramática.

  Podríamos defender que el de Standring es más un film de ideas que de realidades. O, más concretamente, un film de ideas interesantes, pero que nunca acaban de cuajar ni, por consiguiente, de llegar a buen puerto. La primera de ellas es, al menos a simple vista y desde una perspectiva meramente genérica, el interés por rescatar la figura del vampiro en su vertiente más romántica, más decimonónica y posiblemente menos popular a día de hoy, y llevarla a un nuevo nivel de probabilidad que trasciende la pirotecnia de propuestas más o menos afines como "Underworld", sin ir más lejos (ahí tenemos la rudimentariamente civilizada manera de succionar la sangre con tubos de goma, una pequeña ceremonia que en algunos momentos marca paralelismos más que obvios con la liturgia católica). Claro que, como contrapunto, y tal vez por no decepcionar en demasía las expectativas del público, se presenta también un villano vampiro en su vertiente más sangrienta y despiadada.

  Resulta igualmente destacable el esfuerzo por dotar de un cierto relieve adulto y más o menos contemporáneo a la historia, a través de los paralelismos fácilmente trazables entre determinados elementos de la misma y nuestra realidad inmediata (me refiero a temas como la corrupción institucional, las pandemias o la manipulación genética). Aunque, sin duda alguna, el elemento más destacable de la película es su acertado diseño de producción, a medio camino entre el futurismo y lo retro, y que, afortunadamente, se integra en las imágenes con una discreción y sobriedad de la que ya podrían aprender muchas otras producciones coetáneas que acaban apostando todas sus cartas a la baza de la infografía desmedida.

Aun con todo, "La criatura perfecta" se topa con un serio (y decisivo) obstáculo a la hora de jugar con las herramientas escogidas. Y no es otro que la incapacidad de insuflar de vida a una historia que siempre nos parece demasiado obvia, demasiado acartonada, y a unas imágenes que, pese a la tentativa del montaje (a veces más próximo a la confusión pura y dura que al nervio), se quedan en una atonidad fría e impersonal. Poco importa que se pretenda introducir una gran historia de amor imposible cuando la nula química entre sus protagonistas poco hace por dar alguna credibilidad a la misma. Y de igual modo, que el guionista se empeñe en grapar unos cuantos traumas a los personajes no significa necesariamente que les vaya a dar un mayor relieve dramático, como ciertamente no ocurre.

  Así, y quizás muy a su pesar, la cinta se queda en la enésima revisión de la proverbial lucha entre el Bien y el Mal. Un producto correcto, pero más bien tirando a mediocre, rodado con moderado oficio pero sin demasiada pasión, ni siquiera en sus escenas de acción. Un pequeño cómic pulp resuelto de forma bastante torpe, sobre todo en sus veinte minutos finales, pero sin duda interesante como un “pudo haber sido”.

 

Via Labutaca.net

lunes, 17 de diciembre de 2007

La brujula dorada

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TITULO ORIGINAL
The Golden Compass

AÑO 2007

DURACIÓN 110 min.

PAÍS EEUU

DIRECTOR
Chris Weitz

GUIÓN Chris Weitz, Tom Stoppard (Novela: Phillip Pullman)

MÚSICA Alexandre Desplat

FOTOGRAFÍA Henry Braham

REPARTO Dakota Blue Richards, Nicole Kidman, Daniel Craig, Sam Elliott, Eva Green, Tom Courtenay, Simon McBurney, Jim Carter, Ben Walker, Charlie Rowe, Clare Higgins

PRODUCTORA
New Line Cinema / Ingenious Film Partners

WEB OFICIAL
http://www.goldencompassmovie.com/

 

EFECTOS COLATERALES EN UNA NOTABLE FANTASÍA ÉPICA
Así es, este primer libro de la trilogía del inglés Philip Pullman (le siguen La Daga y El Catalejo Dorado) titulado “La brújula dorada” tiene efectos colaterales dado que hay un revisionismo polémico, para algunos, sobre la actuación de la Iglesia Católica en lo que lleva de historia. En principio, organismos católicos norteamericanos han reaccionado con virulencia desde antes del inicio de la filmación. Antes que nada, queremos decir que Philip Pullman, de 61 años, escribió parte de lo que llama “La república del cielo”, en franca oposición a los postulados dogmáticos de todas las religiones. Y tomó el término de “la materia oscura” (ésa que no podemos desentrañar fácilmente) de un verso de John Milton, autor de El Paraíso Perdido, libro amado por nuestro Jorge Luis Borges.

La arquitectura literaria de Pullman no es simple: tiene varios aspectos como el de la narración en sí (la vida de la jovencita Lyra y su amigo Wills), la ética (la disyuntiva entre el bien y el mal), el simbolismo (ese Magisterio que lo rige todo al estilo de Gran Hermano o la novela 1984, en todo caso, que puede ser desde la Inquisición hasta un partido político como el Comunista) y el lado apocalíptico o sea la lucha feroz entre el bien y el mal.

Para transformar la aventura de Lyra, el eje de la historia, niña de 12 años que se deja seducir por mundos nuevos propuestos por la señora Coulter (una sofisticada serpiente femenina a cargo de Nicole Kidman), Pullman apeló a toda la fantasía sajona que disponía a su alcance, y, en especial, transformó a los dulces osos de Disney en feroces guardianes. Hay tres locaciones donde se desarrollan las historias: la Londres de los 30, el Polo Norte, y ese territorio paralelo que bien puede ser el del “cielo” propuesto por la Iglesia Católica.
Cada persona tiene su alma corporizada en un animal (ángel de la guarda o demonio???), esa “vocecita” del alma que llamamos o intuición o bien le damos un matiz religioso. Aquí Pullman la puso en la picota.

El argumento gira, entonces, en torno a Lyra (una suerte de “Eva” para la mitología creada por Pullman) y la desaparición de niños de una renombrada escuela londinense. Al parecer, la encantadora señora Coulter se las ingenia para llevárselos a ese extraño lugar del Polo Norte donde se les “lava” la cabeza. En el film, este aspecto tiene otras denominaciones, como así también en el primer libro de Pullman. Demasiado dramático para los chicos muy pequeños. Allí Lyra deberá luchar entre sus deseos de conocer libremente el mundo (por supuesto, es huérfana y ha estado al cuidado de un tío poco generoso, compuesto por Daniel Craig que rápidamente desaparece de escena) y es donde también se plantea un tema ético, ninguna novedad de Pullman porque ya lo trató el eminente filósofo alemán Kant: ser buenos o malos por propia decisión y no por temor a un Dios o a un aparato político religioso. Otro tema polémico si los hay!!!! No carente de verdad (y no soy atea).
La “brújula dorada” ayudará a Lyra a guiarse. Esa brújula es “algo más” y, sin duda, contiene un elemento “oscuro”, desconocido, porque es capaz de leer lo que puede suceder. El nombre de este aparatito es “aletiómetro”.

Hasta aquí, un intento de sustraer el hilo narrativo del film, complejo, que ha tomado casi todo del primer libro de Philip Pullman, con excepción de los tres últimos capítulos a fin de que puedan insertarse en la siguiente producción.
Nuestra opinión es que se trata de una película con formato infantil pero que no tiene nada de infantil. En realidad, es un film para adultos, o jóvenes con buena formación intelectual. Ciertamente, los niños no van a aprehender la simbología de Pullman, pero es subliminal. Ojo con esto. Los adultos deberán hacer el esfuerzo de ver un cuento seudoinfantil donde se les ofrecerá una filosofía personal, cuestionable o aceptable. Sin duda, estará al tope de la taquilla semanal porque tiene efectos especiales notables, de gran factura. Este tipo de películas, en lo personal, ya casi no nos atrae. La “deificación” de extraños seres nos resulta cansadora. Está muy lejos de convertirse en “El señor de los anillos”-la saga y lejos también de la muy infantil “Harry Potter” y todas sus secuelas. Pero está y es un título atractivo para los chicos, esto lo decimos con reservas. Es un film para pensar, algo así como conocer el pensamiento filosófico de Kant (mucho, no?) a través de dibujitos animados.

(via actoresonline.com)

 

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